18 oct. 2010

¡Qué no cunda el pánico!


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En la histórica serie del Chapulin Colorado, un tío medio tonto, es su costumbre hablar la expresión “¡Qué no panda el cúnico!”, con una inversión en la primera sílaba de las palabras “cunda” y “pánico”. La expresión correcta es “que no cunda el pánico” y quiere decir “que no se extenda el pánico entre todos”, que el miedo no se instale entre todos y los paralisen.

Sigue abajo, el verbete del verbo “cundir” encontrado en el “Diccionario de Uso del Español”, de Maria Moliner. Aún más abajo, el origen de la palabra “pánico”, encontrado en el Diccionario Eletronico Espasa Calpe.

Cundir 1 (quizá del ant. percundir, de percudir, del lat. percutere)

1
tr. ant. Llenar un espacio.
2 intr. (en, por) Ocupar cada vez más extensión; como hace, por ejemplo, una mancha de aceite. 5 Hoy sólo se aplica a noticias, rumores, epidemias y otras cosas que se *propagan de unos a otros: ‘La noticia de la muerte cundió rápidamente por la ciudad’.
1 *Extenderse.
3 Hacer una cosa el servicio correspondiente a más o menos cantidad de ella: ‘El aceite bueno cunde más que el malo. Esta lana cunde poco porque es muy gruesa’. 1 Rendir, dar de sí. 5 Dar una cosa más o menos cantidad de resultado: ‘Hoy no me ha cundido el trabajo’. 1 *Aprovechar, lucir, rendir, aprovecer, dar de sí.

Pánico – El origen de la palabra

  La palabra procede del nombre del dios griego Pan, divinidad de los montes y de los campos, protector de los rebaños. Tenía predilección por los bosques, por la música y la danza y se le sueleSoler:en portugués: ter costume de,costumar representar con cuernos y patas de cabra, confundiéndolo a veces con los sátiros (à tragedia). Se le dio el nombre de Pan, porque tal palabra significa en griego 'todo' (panacea, panamericano...) y él estaba destinado a ser una especie de «dios-comodínEn portugués: coringa» que participara en todas las ceremonias y llevara la alegría a todos los ambientes.
Sin embargo, a Hermes, su padre, y a Zeus, su abuelo, les salió mal la jugada, pues, según la mitología, el tiempo que no tocaba la flauta (à jeringuillaEn portugués: flauta hecha de tubos de distintos tamaños) lo dedicaba a espiar mientras se bañaban a las ninfas, las divinidades femeninas de las fuentes, los ríos, los lagos y los bosques, y a perseguirlas permanentemente para tratar de satisfacer unos insaciables instintos sexuales. Llegó, incluso, a acosar a jovencitas y jovencitos de carne y hueso que nada tenían de dioses. Además, cuentan que poseía la capacidad de lanzar un grito sobrecogedorEn portugués: assustador, assombroso. No es extraño, pues, que su sola presencia provocara revueloEn portugués: revoada, p.ext.confusão, agitação y temor entre todas estas criaturas y que pánico pasara a significar 'miedo grande o temor muy intenso'.

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